jueves, 27 de noviembre de 2014

COMO DOS OVEJAS AL MATADERO







Allá iban las dos prestas y dispuestas a parlamentar sin saberlo con el mismisimo diablo,yo sabia a lo 
que iban a enfrentarse,pero no podia apartar de ellas ese caliz,era una sensación de tal impotencia 
que es comparable a cuando mandas a un ser querido a una misión en donde sabes de sobra que va 
a venir maltrecho,pero que tú no puedes evitar tal colisión.




Para colmo a mi me tocó hacer el papel de chofer,las dejé en las mismisimas puertas de 
aquel matadero,matadero que no mucho tiempo antes habia sido un bello hogar para esas dos 
grandes mujeres,se apearon del coche y agarradas del brazo como dos Marias se adentraron en 
aquel infierno valientemente confiadas en que dios iba con ellas.




Yo me alejé de allí con una sensación de tal impotencia y en parte culpabilidad por no estar allí para 
defenderlas del ataque que se les venia encima,fueron cuatro larguisimas horas de larga y eterna 
espera,hasta que por fin sono el ruidito del telefono que tenia justo en aquel reposadero del vehiculo,lo cogi entre asustado,angustiado y sorpresivo,ven ya a recogernos,fué la única frase que 
salió de la boca de la mas joven,me apresuré al lugar tanto como pude y una vez allí me bajé y entre
en aquel lugar,lo que allí encontré fué el desengaño,la pena de una madre que habia visto con sus
propios ojos que lo que un dia fué una familia de cuatro,se quedó practicamente en la mitad.




La pobre se volvió a montar en el coche el cual yo conducia y me dió la sensación que las dos mujeres
no eran las mismas que yo habia dejado cuatro horas antes,así fué,los dias posteriores a aquel 
encuentro,fueron dias de mucho dolor,dolor de una madre y una hermana que se sintieron presa del 
pánico que le produjo el haberse enfrentado al mismisimo satanás acompañado de su
guardaespaldas,aún me siento culpable de haberlas llevado allí,todo con la esperanza perdida de
rescatar a alguien que se perdió ya para siempre,para convertirse en el ser mas vil y despreciable de
este mundo,ahora el tiempo se hará cargo de colocar a cada uno en su lugar y cada palo deberá
aguantar a su vela.





No sé si algun dia me podrán o peor aun,me podré perdonar mi parte de culpa,solo sé que
mientras yo viva,nadie hará mas daño a estas dos Marias,a estas dos selectas ovejas de mi
rebaño,eso ya será sobre mi tumba,eso lo he jurado al cielo y desde hoy seré el guardián de la
felicidad tronchada 
en estos momentos de dos bellas y hermosas mujeres,nadie mas volverá a intentar cortar estas flores 
en mi presencia,mataria por ellas,literalmente,MATARIA.





No murieron en aquel matadero,pero ya nunca mas volverán a ser las mismas,por supuesto todos
tendremos que pagar el tributo de aquellas cuatro para mi interminables y aterradoras horas de un 
domingo muy lluvioso,demasiado lluvioso y tormentoso diria yo.

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